- Burgos se convierte en el centro neurálgico de la transición energética de Castilla y León con una iniciativa esencial para el desarrollo sostenible.
- El ambicioso proyecto del Valle del Hidrógeno Verde de Castilla y León generará cerca de 2.000 empleos, y reducirá 152.000 toneladas de CO2 al año.
- Castilla y León cubrirá el 25% del total de la producción de hidrógeno verde en España
El hidrógeno verde se se está convirtiendo en una alternativa fundamental para alcanzar la descarbonización, y Burgos ha decidido formar parte de este cambio. Con una inversión de 380 millones de euros y el respaldo de la Unión Europea, el Valle del Hidrógeno Verde de Castilla y León nace con el objetivo de impulsar la producción, almacenamiento y distribución de este combustible limpio.
El impacto del proyecto se extiende más allá de la innovación tecnológica. Se prevé la creación de casi 2.000 empleos directos e indirectos en la próxima década, fortaleciendo la economía autonómica y situando a Castilla y León como un referente en energías renovables. El respaldo del gobierno autonómico y la colaboración de algunas instituciones académicas y empresariales han sido esenciales para que esta iniciativa tome forma.
Burgos, epicentro del hidrógeno verde
El polígono industrial de Villalonquéjar en Burgos será el corazón del proyecto, albergando las principales infraestructuras para la producción de hidrógeno mediante electrólisis con energía renovable. La iniciativa incluye desde plantas de generación hasta una hidrolinera y un sistema de transporte intermodal para la distribución eficiente del combustible.
Este ecosistema energético permitirá el desarrollo de combustibles limpios como amoniaco y metanol verdes, facilitando la transición hacia una industria más sostenible. Empresas tecnológicas, centros de investigación y administraciones colaboran en este esfuerzo conjunto para consolidar a Burgos como un nodo clave de energía renovable.
Adicionalmente, la zona contará con los sistemas más avanzados de almacenamiento y distribución, que permitirán una integración eficiente con las industrias locales. Esto garantizará un suministro constante para la movilidad y el sector industrial, posicionando a Castilla y León como un referente europeo en la generación de hidrógeno verde.
Fases de desarrollo y proyecciones futuras en Castilla y León
El plan de trabajo del Valle del Hidrógeno Verde de Castilla y León se desarrollará en tres etapas principales. En 2025 se completará el diseño detallado de las infraestructuras. Entre 2026 y 2027 se procederá con la instalación y pruebas de los sistemas, y para 2028-2029 se espera que la operación esté a pleno rendimiento.
Uno de los mayores beneficios del proyecto será la reducción de emisiones contaminantes. Con una producción de 16.800 toneladas anuales de hidrógeno verde, se estima una disminución de 152.000 toneladas de CO2, acelerando el cumplimiento de los objetivos climáticos nacionales y europeos.
El Valle del Hidrógeno también permitirá la creación de sinergias con otros proyectos en marcha en la comunidad, facilitando la conexión con infraestructuras clave en ciudades como León y Valladolid. Esto permitirá una expansión más rápida y eficaz del uso del hidrógeno como fuente de energía alternativa.
Castilla y León como referente en energías renovables
La comunidad autónoma cuenta con un importante potencial para la generación de energía limpia, destacando su infraestructura eólica, con 7.200 MW instalados. Este recurso, junto con el hidrógeno verde, posiciona a Castilla y León como uno de los principales actores en la transición hacia una economía descarbonizada.
El respaldo gubernamental y la colaboración entre entidades privadas y académicas garantizan el éxito del proyecto. La alcaldesa de Burgos, Cristina Ayala, ha subrayado la importancia de esta colaboración para la creación de empleo y el impulso de la economía local, reivindicando el protagonismo de la ciudad en este hito histórico.
Zamora está preparada para liderar la producción de hidrógeno verde en Castilla y León
Con estos avances, Burgos se proyecta como un modelo de desarrollo sostenible, atrayendo inversores y consolidando su posición en el panorama energético internacional. La combinación de innovación tecnológica, inversión y políticas públicas en línea con la transición ecológica sitúan a Castilla y León en una posición privilegiada para liderar el futuro energético de España y Europa.
Además, el éxito del proyecto en Burgos podría servir como modelo para otras comunidad autónomas, impulsando la replicabilidad de este sistema en distintos territorios del país. La apuesta por el hidrógeno verde generará beneficios económicos, además de contribuir a la creación de una infraestructura energética más resiliente y sostenible a largo plazo.