- Un proyecto de hidrógeno verde en Burgos plantea una intervención amplia en Lerma y Quintanilla de la Mata, con efectos energéticos y territoriales aún por discutir.
- La instalación marca un debate sobre los usos del suelo, el agua, la fauna y el modelo económico en esta parte de Burgos.
- Burgos se convierte en el punto de partida del futuro Valle del Hidrógeno verde de Castilla y León
La declaración de impacto ambiental ha dado un paso esencial al considerar favorable la puesta en marcha del proyecto Iberlerma H2. Se trata de una propuesta que mezcla producción de hidrógeno verde con energía eólica y solar en pleno eje entre Lerma y Quintanilla de la Mata, en Burgos. Aunque la resolución coloca la iniciativa en una posición de avance, aún faltan las autorizaciones esenciales para su ejecución, algo que mantiene en vilo a los habitantes de la comarca del Arlanza y a los municipios implicados.
La iniciativa, promovida por Iberhidrógeno SL, supone una de las intervenciones energéticas más amplias planteadas en esta zona en los últimos años. Con más de 67 millones de euros previstos, la instalación combinaría una nave dedicada a producir hidrógeno, cinco aerogeneradores de una altura notable y un campo solar con 29.000 placas, ocupando más de 250 hectáreas de terreno agrícola y forestal. La dimensión del proyecto ha despertado reacciones de lo más diversas, especialmente ante su impacto sobre el agua, el paisaje y la fauna.
Plantas, cifras y terreno en disputa en Burgos
El planteamiento técnico incluye una nave donde se generaría hidrógeno a partir de agua sometida a hidrólisis alimentada por energía eólica y solar. La compañía prevé trabajar prácticamente todo el año, con una meta de producción que oscilaría entre 2.000 y 3.800 toneladas anuales, una cifra considerable para una zona de Burgos sin tradición en este tipo de industrias. La captura de agua, estimada en 87.600 metros cúbicos al año, se obtendría de acuíferos subterráneos, un punto que ya suscita dudas entre vecinos y agricultores.

La superficie que ocuparían los aerogeneradores y el parque solar supera las 250 hectáreas. El plan incluye cinco estructuras eólicas de alrededor de 220 metros de altura, visibles desde buena parte del entorno. Las placas solares, distribuidas en un extenso campo fotovoltaico, cerrarían el circuito energético necesario para que la planta funcione con el sello de energía verde.
La ubicación elegida ha colocado a Lerma y Quintanilla de la Mata en el centro de un debate sobre el tipo de desarrollo que se quiere para la comarca. Se habla de energía, pero también de la transformación del paisaje rural, de las infraestructuras asociadas y del papel de los ayuntamientos en la toma de decisiones.
Empresas, conexiones y un pasado que pesa en Burgos
La empresa Iberhidrógeno SL presentó el proyecto en 2022 ante el servicio territorial de Medio Ambiente de Burgos. La empresa se localiza en una dirección madrileña donde también operan sociedades vinculadas al sector eólico dentro del grupo Ibereólica Renovables. La misma sede acoge a Ignis Data Exi SL, relacionada con otra iniciativa industrial polémica: la planta de amoniaco verde planteada en el polígono de Melgar de Fernamental, apuntalada por el fondo KKR y cuestionada por los residentes de la comarca Odra-Pisuerga.
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Esa coincidencia geográfica entre sociedades energéticas y la aparición concatenada de proyectos en distintas zonas de Burgos han alimentado la sensación de que el territorio vive una oleada de propuestas industriales de gran tamaño. Muchos vecinos temen que las decisiones se tomen lejos de los municipios afectados, sin un proceso participativo amplio ni garantías suficientes sobre el impacto a medio plazo.
A pesar de que la iniciativa de hidrógeno en Lerma y Quintanilla salió a exposición pública en mayo de 2024, el boletín regional recoge que no se presentaron alegaciones formales. Esta ausencia no ha evitado que la movilización vecinal haya crecido de forma paralela. La plataforma Stop Biogás Arlanza se ha convertido en el punto de encuentro para quienes se oponen tanto a esta planta como a otras iniciativas de biogás que la comarca tiene sobre la mesa.
Condicionantes ambientales y la mirada puesta en la fauna
El informe ambiental subraya que, aunque la valoración sea favorable, existe una lista de condicionantes que deberán cumplirse. Uno de los aerogeneradores se sitúa cerca de una masa arbolada y en un área frecuentada por especies protegidas. Entre las aves señaladas se encuentran el milano real, el sisón común y el águila imperial ibérica, todas con distintos niveles de amenaza. También se menciona la presencia de varios tipos de murciélagos incluidos en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección (LESPRE) o catalogados como vulnerables.
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La tensión entre el desarrollo de infraestructuras energéticas y la conservación de estas especies es uno de los puntos más sensibles. Los técnicos advierten que el diseño final deberá ajustarse para minimizar riesgos, lo que podría implicar cambios en la localización de algunos elementos o medidas adicionales de seguimiento y control.
Las próximas etapas exigirán dos permisos fundamentales: la autorización ambiental y la de construcción. Hasta entonces, el proyecto permanecerá en una especie de pausa administrativa mientras instituciones, empresas y vecinos mantienen sus posiciones sobre una instalación que promete modificar el mapa energético y social de esta parte de Burgos.
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