Euskadi vuelve a mirar al hidrógeno como vía para reducir emisiones cuando otras alternativas no acaban de despegar. La revisión de proyectos anteriores deja constancia de las demoras constantes. Aun así, las administraciones mantienen su atención en esta tecnología, apoyadas por grandes compañías del territorio.

El entusiasmo inicial surgido durante la pandemia del Covid19 dio paso a un periodo de enfriamiento. El Corredor Vasco del Hidrógeno y varias iniciativas privadas perdieron ritmo tras varios tropiezos en otros países europeos. Ese parón no cerró la puerta, pero sí rebajó las expectativas.

La situación energética actual reabre el debate. El despliegue eólico no alcanza las previsiones y la burocracia pesa. Algunos parques salen adelante, como el de Labraza, pero muchas promotoras optan por otros destinos. Y es así como el hidrógeno vuelve a ocupar titulares en Euskadi.

Hidrógeno verde y retraso renovable en Euskadi

El atasco de las renovables tradicionales condiciona el relato energético vasco. La energía solar se concentra en Álava, la eólica marina queda para la próxima década y lejos de la costa, y la energía de las olas sigue en pruebas. Ahora el hidrógeno verde quiere cubrir ese hueco de energía sostenible.

Corredor del Hidrógeno Verde de Enagás en Euskadi

Pero los obstáculos son muchos. Producir y mover hidrógeno cuesta caro. El transporte exige redes específicas y la demanda aún no absorbe el producto al precio actual. A esto se suma la necesidad de reforzar la red eléctrica, un punto crítico compartido con la energía eólica.

Pese a todo, la apuesta por el hidrógeno verde continúa en el País Vasco. La política energética necesita alternativas visibles y el hidrógeno cumple ese papel. No resuelve todo, pero permite sostener un discurso verde mientras otras energías avanzan con lentitud.

Hidrógeno verde: Petronor y la red inicial

Petronor actúa como eje del ecosistema vasco. Actualmente opera un electrolizador de 2,5 MW y en breve se añadirá otro de 10 MW. Es una base modesta, pero suficiente para ensayar la siguiente fase: la logística.

Enagás y su autopista del hidrógeno: las claves de un trazado aún por decidir en Euskadi

El primer poliducto ya conecta el electrolizador con el parque tecnológico vizcaíno de Abanto Zierbana, a pocos kilómetros. En paralelo, se tramitan permisos para un tubo hacia el Puerto de Bilbao, donde la filial de Repsol prevé fabricar combustibles verdes.

Ese trazado es sólo el comienzo. Enagás proyecta una red peninsular que cruzará Euskadi de norte a sur pasando por Muskiz. Desde allí saldrán al menos dos vías adicionales con destino a Irún y al Valle de Ayala, pensadas para uso industrial.

Hidrógeno verde y la llegada de la hidrolinera vasca

Mover el gas abre paso al suministro. El consorcio H2Bidea, con empresas como Nortegas, Calcinor o Tubos Reunidos, trabaja ya en una red local para probar soluciones antes del despliegue de la próxima década.

El hidrógeno verde comienza a ser una realidad en el País Vasco

Antes de eso debería entrar en servicio la primera hidrolinera vasca. Se construye en el EIC de Abanto Zierbena, junto a la compañía Petronor, con una inversión superior a ocho millones de euros aportados por Repsol y por el Gobierno vasco.

La tecnología ha retrasado su estreno, pero el objetivo apunta al año 2026 como referencia realista. Será un punto de suministro limitado, destinado a proyectos muy concretos, casi experimentales. Existe además una segunda instalación prevista en el Aeropuerto de Bilbao para el transporte interno del aeródromo, con hidrógeno transportado en camiones. Su calendario, anunciado para 2026, también queda abierto a posibles demoras.

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