- La nueva pila de átomos de agua alcanza 9,77 kW/L en densidad volumétrica y 9,7 kW/kg en densidad gravimétrica
- La clave de este hito radica en la utilización de un bipolar plate de silicio (Si-BPP)
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Australia vuelve a posicionarse en la vanguardia tecnológica con una serie de inventos que podrían transformar el modelo energético global. Según ha informado ECOticias, el país ha sido protagonista de múltiples desarrollos de alto impacto, desde bioplásticos biodegradables hasta células solares de kesterita (CZTS) más sostenibles. Sin embargo, el avance más significativo llega de la mano de la empresa australiana Siltrax con su nueva pila de átomos de agua, ideal para la movilidad por hidrógeno.
Siltrax ha logrado un récord mundial en densidad de potencia en celdas de combustible con su dispositivo G-100, alcanzando 9,77 kW/L en densidad volumétrica y 9,7 kW/kg en densidad gravimétrica, validado por la certificadora TÜV Rheinland. Esta cifra rebasa ampliamente los estándares industriales actuales y las metas fijadas por iniciativas internacionales como NEDO (Japón) o el programa USDRIVE del Departamento de Energía de EE. UU. para el año 2040.
Una celda de combustible revolucionaria: más potencia con menos material
La clave de este hito radica en la utilización de un bipolar plate de silicio (Si-BPP), una solución técnica que hasta ahora no se había considerado viable a gran escala. Gracias al diseño de microcanales de flujo, la celda G-100 logra una eficiencia única, extrayendo más potencia con una menor cantidad de materiales. Esto representa un valor estratégico para sectores donde cada gramo cuenta, como la aviación eléctrica, el transporte pesado y la navegación autónoma.
Lo más sorprendente es que “la celda se ensambló con elementos comerciales estándar, exceptuando su placa bipolar y los canales internos”, tal y como revela ECOticias. Este enfoque demuestra que la innovación no siempre requiere materiales exóticos, sino una arquitectura inteligente que optimice lo ya disponible.
Aplicaciones estratégicas: descarbonización real y rendimiento superior
La densidad energética conseguida permite reducir el tamaño del sistema sin sacrificar autonomía, lo que acelera la viabilidad del transporte movido por hidrógeno. En la aviación y los drones, cada kilo ahorrado se traduce en más carga útil o mayor tiempo de vuelo. Además, la G-100 ha demostrado estabilidad operativa y durabilidad, aspectos imprescindibles para su escalabilidad comercial.
Por otro lado, esta pila de átomos de agua podría ser una alternativa real a los motores diésel en camiones y barcos, y permitir la descentralización de la producción eléctrica en áreas rurales o aisladas. “El potencial de las celdas de combustible más eficientes y ligeras es inmenso. Optimiza la parte técnica, pero también ofrece grandes ventajas a nivel ambiental y social”, señala el medio.


