- La alianza entre Agraz y Fertiberia promueve la descarbonización agrícola con fertilizantes de hidrógeno verde y biotecnología avanzada en más de 2.200 hectáreas de tomate en la Península Ibérica.
- Este acuerdo representa un gran avance hacia una agricultura baja en carbono, donde sostenibilidad, productividad y respeto ambiental avanzan de la mano.
- Avanza la agricultura basada en hidrógeno
En plena transformación del sector agrícola, dos gigantes de la agricultura europea se alían para marcar un nuevo rumbo. Agraz, filial de Conesa Group, y Fertiberia han iniciado una colaboración que pretende cambiar la forma de producir tomate en la Península Ibérica. Su objetivo es mantener los niveles de producción, y además lograrlo con una huella ambiental mínima y un enfoque regenerativo del suelo.
Esta iniciativa pone el acento en la descarbonización del campo, un paso decisivo hacia una agricultura más limpia y eficiente. Con la incorporación de los fertilizantes elaborados con hidrógeno verde y con soluciones biotecnológicas de última generación, las explotaciones gestionadas por Agraz se convierten en un laboratorio vivo de sostenibilidad aplicada al cultivo del tomate industrial.
Descarbonización y fertilizantes con hidrógeno verde
La colaboración entre ambas empresas se centra en la gama Impact Zero de Fertiberia, desarrollada con hidrógeno verde procedente de energías renovables. Este tipo de fertilizantes reduce drásticamente las emisiones de dióxido de carbono durante su producción, una diferencia fundamental frente a los métodos tradicionales basados en el gas natural.

Agraz ya ha comenzado a utilizar estas fórmulas en más de 2.200 hectáreas de cultivo distribuidas por España y Portugal. La apuesta incluye productos diseñados para mejorar la absorción de nutrientes, reforzar la estructura del suelo y mantener el rendimiento sin depender de materiales contaminantes. A través del distribuidor Mercoguadiana, la empresa promueve entre sus agricultores un modelo de fertilización más responsable y medible en términos de emisiones por hectárea.
El enfoque no se limita al reemplazo de productos: busca establecer una nueva cultura agronómica donde la eficiencia, la trazabilidad y la responsabilidad ambiental se den la mano. La descarbonización agrícola deja de ser una promesa para convertirse en una práctica concreta y verificable, con beneficios directos tanto para el productor como para el entorno.
Una alianza natural para la descarbonización agrícola
El otro gran pilar del acuerdo es la introducción de la línea Neoforce, desarrollada por Fertiberia TECH. Se trata de un conjunto de soluciones biotecnológicas que incluyen biofertilizantes, bioestimulantes y protectores naturales diseñados para fortalecer las defensas de las plantas, mejorar la absorción de nutrientes y aumentar su tolerancia frente a condiciones climáticas extremas.
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Gracias a estos avances, las plantas de tomate pueden crecer con mayor equilibrio fisiológico, reduciendo la necesidad de tratamientos químicos y potenciando la microbiología beneficiosa del suelo. Este modelo mejora la productividad y contribuye a regenerar la vida del ecosistema agrícola.
En palabras de Alfredo Segura, director comercial de fertilizantes de Grupo Fertiberia, “es un orgullo trabajar de la mano de compañías como Agraz con nuestro porfolio de fertilizantes inteligentes, desde Impact Zero, que nos permite reducir emisiones y aumentar rendimientos al incorporar tecnologías de última generación y estar producidos con hidrógeno verde, hasta nuestras soluciones biotecnológicas, que aumentan la eficiencia y la salud del suelo”.
Nuevo rumbo hacia una agricultura baja en carbono
El acuerdo entre Agraz y Fertiberia abre el camino hacia una nueva forma de entender la agricultura industrial. El uso combinado de energía verde, biotecnología y agricultura de precisión sitúa a la Península Ibérica a la vanguardia de la sostenibilidad agroalimentaria.
Conesa Group, matriz de Agraz y líder europeo en procesamiento de tomate, refuerza así su compromiso con los objetivos del Pacto Verde Europeo y la estrategia “De la Granja a la Mesa”, orientada a lograr una producción neutra en carbono antes de 2050. Este planteamiento reduce la huella ambiental de la empresa y fortalece su posición competitiva en los mercados internacionales, cada vez más exigentes con la trazabilidad y la sostenibilidad.
La iniciativa también demuestra que la rentabilidad y la responsabilidad ambiental pueden avanzar juntas. Las fincas de Agraz se convierten así en un modelo de referencia para otros cultivos mediterráneos, donde la tecnología, la eficiencia y el respeto por el medio ambiente convergen para llegar a la descarbonización del campo europeo.


