- La Unión Europea decidirá a finales de 2025 si da luz verde al trazado que uniría Huelva con el Campo de Gibraltar.
- El Gobierno español espera esa resolución para definir su hoja de ruta. El tramo podría ser vital para el mapa del hidrógeno en España si logra el aval europeo.
- ¿Cuál es el futuro de la conexión del Campo de Gibraltar a la Red de Hidrógeno Verde Europea? La respuesta la tiene la Unión Europea
En el sur peninsular se cuece una posible vía energética que podría cambiar el tablero del hidrógeno en Europa. Un conducto proyectado entre Huelva y Algeciras espera saber si obtendrá la etiqueta de “proyecto de interés común” por parte de la Comisión Europea, una de las principales instituciones de la Unión Europea (UE). Aunque aún no hay nada escrito, la resolución se conocerá en noviembre de 2025 y podría suponer una inyección económica y estratégica para una zona que lleva tiempo posicionándose en el sector del hidrógeno verde.
Mientras tanto, el Gobierno español opta por no mover ficha hasta conocer el veredicto de Bruselas. La inclusión o no del tramo en la lista europea influirá de forma decisiva en su incorporación al diseño final de la red nacional. El mensaje desde el Ministerio para la Transición Ecológica es claro: “tendrá en cuenta los proyectos considerados PCI por las autoridades europeas para el diseño de una futura planificación de hidrógeno”.
Un tramo del sur pendiente de la Unión Europea
El Campo de Gibraltar está llamando la atención de grandes empresas que quieren instalarse cerca de sus infraestructuras portuarias y energéticas. Compañías como EDP, Avalon, Ignis y la empresa Moeve ya se han mostrado su interés por esta zona. Sin embargo, sin una conexión directa con el nodo de Huelva, otro centro neurálgico del hidrógeno en España, los planes podrían no avanzar como se espera.
El ramal que uniría ambas localidades ha sido presentado por Enagás a la segunda convocatoria de la Unión Europea de proyectos prioritarios. Junto a este tramo, también se han incluido otros tres: uno que conectaría Galicia con Zamora, otro transversal en la Meseta Norte y un tercero que iría desde Puertollano hasta el Levante. Todos buscan ser parte de una red más amplia e interconectada a nivel nacional y europeo.

La decisión final por parte de la Unión Europea no llegará hasta finales de 2025, pero el proceso ya está en marcha. Empezó con la entrega de propuestas en noviembre de 2024 y continuará con distintas reuniones técnicas hasta el otoño de este año. Todo con el objetivo de configurar una red que no sólo sirva a España. También tiene que encajar dentro del futuro energético continental.
Del diseño a la ejecución: tiempos y planificación en juego
Aunque el tramo Huelva-Algeciras no estaba incluido inicialmente en el esquema previsto para 2030, Enagás ha reformulado su planteamiento. La nueva propuesta evitaría cruzar Doñana directamente, rodeando el parque natural por la zona de Sevilla para unirse con la red que sube hacia el norte. Esto supone un ajuste significativo respecto al proyecto original, que lo postergaba hasta 2040.
Arturo Gonzalo, consejero delegado de Enagás, aseguró a principios de año que el desarrollo de la red española va “más rápido de lo que habíamos previsto”. El calendario oficial marca como objetivo que la primera fase, conocida como la «u invertida», esté lista para 2030. Esta conecta Huelva con Cartagena pasando por el norte del país, y se vincula a la iniciativa H2Med, que busca enlazar España con otros países europeos.
Aun así, la ejecución real depende de múltiples factores, entre ellos, las decisiones que tomen las instituciones comunitarias en los próximos meses. El hecho de que el tramo haya sido admitido a trámite ya es una señal positiva, aunque no garantiza su inclusión en la lista final.
No todo depende de la Unión Europea
Más allá de los tubos y los mapas, falta una pieza clave: la regulación. Actualmente, el Gobierno aún trabaja en la adaptación del marco normativo español a las exigencias de la nueva directiva europea sobre gases renovables. Según ha explicado en el Congreso, el proceso de transposición debe completarse antes del 5 de agosto de 2026. Hasta entonces, cualquier autorización para nuevas plantas o redes de transporte queda en un limbo jurídico.
Esto ralentiza los pasos para consolidar a España como un referente en hidrógeno renovable. Sin una normativa clara, es difícil que se materialicen inversiones a gran escala o que se fijen compromisos de plazos concretos. Por eso, además del aval europeo, será fundamental que el Ejecutivo acelere el diseño del marco regulador que ofrezca soporte legal y operativo al despliegue de estas infraestructuras.
Por ahora, el futuro del ramal Huelva-Algeciras está atado a una decisión que tomará la Unión Europea en Bruselas. Hasta entonces, el sur de España espera. Y con él, una buena parte del mapa energético del país.


