A medida que las grandes petroleras de todo el mundo consolidan sus posiciones en la industria del hidrógeno, la Agencia Internacional de la Energía ha destacado a América Latina como un área clara de oportunidad para la producción de lo que muchos esperan que sea la fuente de energía del futuro. “América Latina podría convertirse en un contribuyente clave al impulso global hacia el hidrógeno renovable”, afirmó la AIE en un informe de 2020.

A medida que avanza el proceso global de transición energética, el hidrógeno cobra mayor importancia. El hidrógeno proporciona una base libre de carbono para combustibles sintéticos para alimentar el transporte y la fabricación, lo que lo convierte en una fuente de energía ideal.

En la actualidad, la producción de hidrógeno en toda América Latina tiene un alcance limitado, sin embargo, los programas piloto se están desarrollando constantemente para probar el uso de hidrógeno como un vector energético.

Países con iniciativas en materia de hidrógeno renovable

Argentina, Brasil, Chile y Colombia han lanzado estrategias para desarrollar sus industrias de hidrógeno, todas con la esperanza de convertirse en exportadores de hidrógeno renovable en los próximos años. México, Paraguay y Uruguay también buscan utilizar la energía de hidrógeno para descarbonizar la industria y el transporte, pero aún no han establecido estrategias políticas para desarrollar el sector.

Como alrededor de 120 países de todo el mundo han anunciado planes para alcanzar la neutralidad en emisiones en las próximas décadas, América Latina podría posicionarse como líder del mercado del hidrógeno, con Chile a la cabeza regional, si comienza desde ya a dar los pasos necesarios. En este último países ya ha comenzado una iniciativa para producir hidrógeno verde con destino a descarbonizar los procesos de minería.

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